La mémoire Orgasmique | Secrets De Geishaa

La memoria Orgásmica

Lo hemos visto previamente, el orgasmo se define como el punto culminante del placer. Es una sensación muy agradable, buscada por muchos, percibida como el grial de la relación sexual o su culminación para algunas personas.

Si para algunas personas alcanzarlo es más bien dominado, para otras, llegar al orgasmo es más complicado (Cf.: nuestro artículo sobre la anorgasmia).

Asimismo, podemos tener la impresión de conocer bien nuestro cuerpo, de saber cuáles son nuestras zonas erógenas y, por tanto, de saber lo suficiente sobre cómo estimularlas para sentir placer y llegar al orgasmo… Y sin embargo, solo conseguimos gozar de cierta manera, solo en ciertas posiciones, tenemos la impresión de que nuestras zonas erógenas están predefinidas.

Esto es totalmente normal, recurrente; podemos calificarlo como la memoria orgásmica.

En efecto, las sensaciones en el cuerpo se desarrollan mediante la experiencia, le enseñamos a nuestro cuerpo a recibir placer y un orgasmo.

Nuestro cerebro recuerda, se acostumbra a recibir placer de cierta manera y, a fuerza de repetir estas estimulaciones, las asocia al placer. Por eso nuestras zonas erógenas varían de un individuo a otro, según las estimulaciones que hayamos podido recibir, nuestro placer se provocará de manera diferente.

Es estimulando a menudo las diferentes partes de nuestro cuerpo que le enseñamos a nuestro cerebro a interpretar estas estimulaciones como algo placentero.

El desarrollo de la memoria orgásmica desde la infancia…

Es durante la infancia cuando todo sucede. El niño o la niña que fuimos ha sido más o menos acostumbrado/a a los gestos afectivos. La neurociencia ha demostrado que el cerebro del niño es extremadamente maleable y que, incluso antes de la edad en la que empiezan los recuerdos, las emociones se conservan en su inconsciente y así pueden desencadenar reacciones en la edad adulta.

Los gestos afectivos, así como el clima que los acompaña, educarán el cuerpo del individuo desde muy pequeño; el cerebro asociará estos gestos a algo agradable.

Los gestos de ternura en la infancia tendrán un impacto en la futura vida sexual de los individuos. El cerebro guardará en la memoria la asociación de ternura, de dulzura, y por tanto una sensación agradable que libera serotonina y oxitocina ante cada contacto particular, en una zona particular del cuerpo, sin que en su origen tenga una connotación sexual.

El amor que recibimos (o no) durante la infancia tendrá, por tanto, un impacto en nuestra memoria orgásmica y, finalmente, en nuestra plenitud sexual.

Por otro lado, el niño pequeño puede explorar su intimidad; esto forma parte del desarrollo sano de su cuerpo y no es en absoluto sucio ni malo. Hacerle notar que eso es sucio, prohibido o inapropiado, o peor aún, enfadarse o pegarle, puede tener repercusiones en su desarrollo futuro: asociación de la genitalidad con la impureza, bloqueo sexual, asco, mala autoestima…

Y en la edad adulta:

En la edad adulta el principio es el mismo: asociar los gestos afectivos con algo agradable y repetir con la suficiente frecuencia estos gestos, estas posiciones sexuales, para que el cerebro pueda desencadenar esta sensación de placer. El hecho de estimular frecuentemente estas partes del cuerpo, o de intentar más a menudo hacer el amor en una posición que habitualmente no nos hace gozar, estimulará el cuerpo y el cerebro y hará que las zonas de contacto durante el roce sean más sensibles.

También podemos aprender estos nuevos placeres estimulando a la vez una nueva zona y una zona que sabemos que es erógena. Esto actuará directamente sobre el cerebro, que asociará progresivamente también esta nueva zona estimulada al placer.

Por último, a veces se tratará de un contexto particular, placentero y agradable, asociado a una posición y una práctica en la que el orgasmo llega fácilmente, lo cual, gracias a este ambiente agradable, favorecerá el aumento del placer y por tanto del goce.

Los consejos de #SecretsdeGeishaa para estimular tu memoria orgásmica…

Te aconsejamos ir más hacia el descubrimiento, hacia la exploración de tus sentidos y de tu cuerpo.

Para ello, el Slow Sex (práctica sexual que consiste en hacer el amor muy lentamente con el objetivo de estar en plena consciencia y en total conexión con el momento presente) te permitirá despertar suave y progresivamente las zonas de tu cuerpo que por el momento aún duermen.

Vendarse los ojos y dejar que tu pareja explore la totalidad de tu cuerpo para despertar cada una de sus parcelas. El vendaje de los ojos te permitirá concentrarte un poco más en cada estimulación realizada sobre tu cuerpo, cada caricia, cada beso… Recordémoslo, ¡el cuerpo entero tiene la capacidad de ser una fuente de placer!

No dudes tampoco, como hemos dicho más arriba, en estimular una parte de tu cuerpo que habitualmente te proporciona placer mientras estimulas otra parte del cuerpo que te proporciona menos. Hacerlo progresivamente controlando la llegada del orgasmo permitirá que el cerebro reaccione cada vez más a esta nueva estimulación asociándola a algo agradable.

Tú o tu pareja podéis, por ejemplo, estimular tu clítoris con los dedos o con un sextoy* mientras lo asocias con:

🌸 caricias a nivel del pecho (que pueden realizarse con la lengua y con un gel estimulante*)
🌸 una posición en particular en la que desees hacer el amor

Asimismo, el orgasmo puede verse favorecido por el ambiente; cuanto más placentero, excitante y agradable sea, más podrá tu orgasmo asomar la punta de su nariz. Para ello puedes asociar tus posiciones/prácticas sexuales con otras prácticas/ambientes que te gusten.

Puede tratarse de un masaje (cuando la posición lo permita), sumergirse en un ambiente excitante (luces, olores, decoraciones, lugar, pero también palabras…), o la preparación de vuestro momento íntimo mediante sugerencias (sextos, insinuaciones, atuendo, lencería…) o incluso insistir bien en el sexo sin penetración si es algo que te gusta.

Todo lo que amplifica la excitación puede amplificar el placer y todo lo que puede amplificar el placer favorecerá el orgasmo. Basta con estar atenta a tus sensaciones, con saber lo suficiente lo que nos gusta y con tener la curiosidad de comprender lo que puede gustarnos.

Sin embargo, es importante no convertir el orgasmo en una obligación, ni siquiera en una obsesión, para poder disfrutar plenamente de la relación sexual; centrarse en este único aspecto impide soltarse y, por tanto, el aumento del placer.

@sens.u.elles para secretsdegeishaa.com

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