Trastornos sexuales masculinos
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Se habla de trastornos sexuales en el hombre principalmente cuando este experimenta dificultades para tener una relación sexual, viéndose fisiológicamente afectado durante el intercambio carnal.
En este impacto fisiológico, abordaremos aquí los diferentes trastornos eyaculatorios, los trastornos eréctiles, explicando para cada caso de qué se trata, cuáles son las causas y cuáles son las posibles soluciones. Junto con los consejos que te ofrecemos aquí, ponemos a tu disposición una amplia selección de productos.
La impotencia:
La impotencia corresponde a la incapacidad del pene para entrar en erección o mantenerse en erección de manera prolongada.
El 61 % de los hombres declara haber vivido alguna vez en su vida una disfunción eréctil, según un estudio del IFOP.
Para que la erección se produzca, es necesario que los cuerpos cavernosos se llenen de sangre. El pene es como una esponja que se hincha con la sangre, y para que esta operación tenga lugar, el cerebro actúa para permitir que el pene se llene de sangre y así dar lugar a una erección. Cuando hay disfunción eréctil, hay disfunción de este proceso.
¿A qué se debe esto?
Las causas son múltiples; la impotencia suele aparecer con la edad, que está correlacionada con la enfermedad. La enfermedad, la fatiga, el estrés son todos factores que pueden explicar la impotencia. Una de las enfermedades que más a menudo provoca disfunción eréctil es la diabetes, que afecta a muchísimas personas. Asimismo, la impotencia puede deberse a una enfermedad vascular del pene o también a la hipertensión.
El tabaquismo, el alcohol, la droga, el sobrepeso, la falta de ejercicio físico, así como ciertos problemas relacionados con la próstata, pueden provocar impotencia.
Las causas psicológicas incluyen el estrés, el miedo, los conflictos, pero también una baja autoestima, el miedo a hacerlo mal, una presión, un trauma anterior, las dificultades relacionadas con el día a día (trabajo, dificultades financieras, desavenencias dentro de la pareja), pueden explicar la impotencia.
Los medicamentos también pueden, debido a sus efectos secundarios, dar lugar a una disfunción eréctil. Y, por último, una insuficiencia hormonal a nivel de la testosterona puede explicar la impotencia.
¿Cómo remediarlo?
Una intervención terapéutica (sexólogo, psicólogo) puede ayudar en los factores más psicológicos. Existen medicamentos que también pueden ayudar. Hacer deporte puede ser también de gran utilidad fisiológica y psicológicamente, y en el caso de la obesidad, una pérdida de peso podrá ayudar a recuperar una erección satisfactoria.
Por último, una buena comunicación entre las parejas podrá facilitar en gran medida la comprensión del cuerpo, el alivio de las tensiones y, por supuesto, contribuirá a la mejora del entendimiento sexual.
Algunos productos para ayudarte:
Te proponemos estas cápsulas de acción inmediata a base de plantas como XL power de fabricación francesa, para tomar de dos en dos, 1 hora antes de la relación sexual, con el fin de favorecer la erección y la circulación sanguínea.
Cómo apoyar a tu pareja:
Las mujeres que se enfrentan a este tipo de situación pueden tender a cuestionar su propio poder de seducción o incluso sentirse culpables de la situación. Es importante cuestionarse en pareja, estar atenta a lo que siente el otro, y sobre todo liberarse de la culpa una vez identificado el factor. El hecho de echarse la culpa a una misma, de permanecer en un clima de frustración, puede romper el diálogo. Además, cuanto menos diálogo haya, menos sencillo será resolver el problema.
No lo olvides: los problemas de erección de tu pareja no son culpa tuya; lo mejor que puedes hacer es apoyarlo, ayudarlo en este camino psicológico o médico implicándote a su lado en las citas médicas, tomar la iniciativa de hacer una terapia para ayudarlo y no culparlo. La impotencia es para los hombres una dura prueba, un gran tabú, y puede provocar una fuerte disminución de la autoestima. Como pareja, podemos ser tranquilizadoras, mostrando también que somos igualmente capaces de disfrutar mientras esperamos una mejora de la situación.
La eyaculación precoz o prematura:
Se habla de eyaculación precoz cuando un hombre no logra hacer durar un acto sexual con penetración el tiempo suficiente (alrededor de unos minutos) o eyacula incluso antes de haber penetrado a su pareja.
Según los estudios epidemiológicos, esto sería el caso del 5 al 30 % de los hombres. Sin embargo, no es una enfermedad, se trata simplemente de una falta de control de su cuerpo, y el sufrimiento se debe a que los hombres que padecen este trastorno no logran satisfacer a su pareja y, por lo tanto, generalmente no logran sentirse plenos en su sexualidad.
¿A qué se debe esto?
Como en muchos otros trastornos sexuales, la causa vuelve a ser una vez más bastante psicológica.
En primer lugar, se puede citar la obsesión por el rendimiento, que será un factor desencadenante de todo tipo de bloqueos como la timidez, el miedo a no ser lo suficientemente resistente, una fijación excesiva en el hecho de querer estar a la altura y sobre todo no querer parecer estúpido.
Todo esto lleva al individuo hacia un estrés insoportable que no le permitirá tener una relación en buenas condiciones. Lo mismo ocurre con los hombres que padecen trastornos de ansiedad, y esto también puede ocurrir de manera pasajera en periodos de estrés, o incluso durante una bajada de ánimo, o ante eventos complicados de gestionar emocionalmente.
Asimismo, es importante saber que si durante el acto el hombre tiene la impresión de tener que llevar la relación sexual por completo, esto le supone una carga adicional y no le deja la oportunidad de concentrarse en sí mismo, algo muy importante para controlar su trastorno. En efecto, le resulta más complicado concentrarse en su autocontrol mientras mueve sistemáticamente todo su cuerpo, comprometiendo así toda su masa muscular y su energía en su pareja. Por un lado, no logrará concentrarse lo suficiente en sí mismo, en su respiración y en tomarse el tiempo de comprender su cuerpo y, por otro lado, se cansará demasiado rápido.
Más allá del aspecto psicológico y físico, los científicos también han planteado la hipótesis de factores genéticos. Así, otras causas más fisiológicas podrían tal vez explicar estos trastornos.
En efecto, se podría plantear la hipótesis de que la existencia de una hipersensibilidad y de una hiperreactividad a nivel del pene, pero también problemas de tiroides o un nivel de hormonas anormal, podrían estar en el origen de este tipo de trastorno.
Por el momento, los especialistas coinciden más bien en las causas psicológicas para tratar estos trastornos.
¿Cómo remediarlo?
Hacer una terapia, concentrarse más en su cuerpo y su respiración, delegar ciertas tareas durante la relación a su pareja y una toma de medicamentos pueden ayudar al hombre a aprender a controlarse y a recuperar una confianza que le permita retomar el control de su cuerpo.
Sin embargo, la actitud de la pareja hacia su hombre es primordial para la evolución de este trastorno. Un hombre que sufre de eyaculación precoz necesita ser apoyado, comprendido y acompañado en este proceso que a veces puede ser largo.
Algunos productos para ayudarte:
Un masaje del pene puede ayudar al hombre con su eyaculación precoz. Puedes acompañar este masaje con nuestro Gel Retardante.
El Cockring lazo ajustable que proponemos ayudará al hombre a mantener su erección. La contracción efectuada en la base del pene permitirá mantener la sangre más tiempo y así retrasará la eyaculación. Sin embargo, te desaconsejamos usarlo más de 30 minutos.
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Cómo apoyar a tu pareja:
Es importante devolver la confianza a nuestra pareja, ayudarle a quitarle dramatismo al asunto y sobre todo no olvidar que la penetración no es un acto primordial y central. Que la pareja se divierta de otras maneras, que, además, son más propicias para la satisfacción del placer femenino, ya que, en efecto, el cuerpo femenino rebosa de zonas extraordinarias de placer.
Por un lado, esto contribuye a devolver la confianza al hombre, quien se da cuenta de que es totalmente capaz de dar placer a su pareja, por lo que consigue estar menos estresado, y por otro lado a recuperar progresivamente el control de su cuerpo.
Además, esto también permite a la pareja conocerse mejor, de manera aún más interesante, ya que se desenfoca de la penetración. Esto puede convencer al hombre de convertirse en un excelente amante a través de otras prácticas apasionantes. Aprended a descubriros de otra manera y de forma progresiva, estos trastornos se atenuarán de forma natural…
La aneyaculación
Se habla de aneyaculación cuando un hombre no logra eyacular (expulsar su semen), aunque esté en erección y en situación de excitación. Lo más frecuente es que el hecho de no eyacular se acompañe de una ausencia de orgasmo, pero puede ocurrir que el hombre logre alcanzar el orgasmo sin eyaculación también. Este trastorno puede ser primario, es decir, ha sido así desde la primera relación sexual, pero también puede aparecer después de años de vida sexual.
¿A qué se debe esto?
Varias causas para esto: una causa más psicológica: falta de soltarse, rechazo del placer, contención (inconsciente…).
Esto no le impide eyacular durante la masturbación o también durante el sueño. Este miedo a soltarse puede remontarse a una educación rígida, lo cual puede generar en el hombre en cuestión cierto malestar con respecto a la sexualidad y la sensualidad. En términos absolutos, si la eyaculación al final de la relación no estuviera normalizada, la aneyaculación no incomodaría a los hombres. Así que, fuera de los esquemas clásicos del desarrollo de una relación o de una queja de la pareja, la aneyaculación no supone una restricción para los hombres.
Con el tiempo, el hombre puede enfrentarse a un trastorno de aneyaculación, y en estas condiciones, se tratará más bien de factores fisiológicos y patológicos.
Ciertas enfermedades pueden provocar este trastorno, pero también ciertos medicamentos (neurolépticos, antiparkinsonianos y antidepresivos) según la dosis prescrita.
Por último, este bloqueo de la emisión de semen puede simplemente sobrevenir a causa del estrés (estrés laboral, familiar, tensiones…), de la ansiedad, pero también a raíz de un choque emocional (ruptura, muerte, choque tras presenciar un parto también…).
¿Cómo remediarlo?
Muy a menudo se trata de un factor muy psicológico, por lo que la consulta con un/a sexoterapeuta puede ayudar a la pareja.
Por supuesto, dado que se trata de un factor a menudo psicológico el que provoca este bloqueo, el diálogo, el apoyo y el hecho de quitarle dramatismo, de explicarle a la pareja que la eyaculación no tiene para ella más importancia que el placer procurado durante la relación, puede ayudar al hombre a quitarle dramatismo a la situación y a concentrarse menos en este problema.
Si la aneyaculación es consecuencia de un trauma, entonces es necesaria una psicoterapia con, si es preciso, la prescripción de antidepresivos.
Si este trastorno es consecuencia de una intervención quirúrgica, a menudo es pasajero y la eyaculación vuelve a la normalidad al cabo de unos meses tras la operación. Si son los medicamentos los que tienen este efecto, entonces hay que hablarlo con el médico para poder aligerar la dosis o cambiar el tratamiento, si es posible, por algo con menos efectos secundarios molestos.
@sens.u.elles para secretsdegeishaa.com