Ramadán y sexualidad
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Ramadán y sexualidad
Con motivo del mes sagrado del Ramadán, Secrets de Geishaa ha querido dedicar una temática, así como un artículo completo, al tema del ayuno (en un marco espiritual) y la sexualidad.
El Ramadán es un mes del calendario lunar musulmán. Es el noveno mes y marca el inicio de la revelación del Corán. La raíz de la palabra ramadán (o ramadhan, o incluso ramazán) deriva del árabe ramida o al-ramad, que hacen referencia a un calor intenso.
Con motivo del descenso del ángel Jibril y del Corán, se instauró el ayuno en el Islam.
Las tres religiones monoteístas cuentan con un período de ayuno en el año. El objetivo del ayuno es afianzar la fe y la espiritualidad renunciando a toda forma de pasión y deseo, y purificar el cuerpo y el espíritu.
El ayuno del musulmán o de la musulmana consiste, así, en abstenerse voluntariamente de beber, comer y mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el atardecer.
En lo que respecta a beber y comer, el ayuno parece muy claro para todos y todas. Sin embargo, en cuanto a la sexualidad, y también al impacto del ayuno en la sexualidad, esto no es evidente y sobre todo sigue siendo tabú. En efecto, sabemos muy poco sobre cómo viven quienes ayunan la privación voluntaria de sexualidad durante el día. La forma en que esta privación se compensa por la noche en las parejas sigue siendo desconocida.
En este artículo veremos cuáles son los impactos registrados sobre la sexualidad de quienes ayunan y qué favorecería una sexualidad más plena durante el Ramadán.
Por último, veremos qué acciones podrían ponerse en marcha durante el mes de Ramadán para permitir tanto un acercamiento espiritual como un acercamiento de la pareja.
El impacto del ayuno en la sexualidad de las parejas (casadas).
Un estudio realizado en Marruecos demostró que el ayuno del mes de Ramadán tenía serios impactos en la sexualidad de las parejas. En efecto, se desprende que, entre las personas encuestadas, muchas parejas no lograban mantener un equilibrio y una satisfacción sexual.
Puede ser difícil, en efecto, durante el ayuno, dedicarse plenamente a la vida sexual. El ritmo de vida durante este mes trastoca el día a día, de manera que tiene un gran impacto en nuestro cuerpo, nuestros hábitos y nuestra organización.
En la medida en que la sexualidad depende totalmente de nuestro sistema neurológico, vascular, hormonal y emocional, es totalmente normal que se vea puesta a prueba durante el ayuno. Esto es aún más así en las parejas donde la comunicación puede ser difícil y donde el equilibrio está poco presente.
De manera concreta, el estudio realizado sobre los musulmanes que ayunan demuestra que el mes de Ramadán impacta su sexualidad, ya que constatan durante este mes:
- un aumento de la insatisfacción sexual
- una disminución de la frecuencia de las relaciones
- trastornos sexuales masculinos
- un aumento de los dolores femeninos durante la penetración
- una pérdida de deseo.
El ayuno puede provocar fatiga física, lo que puede influir en la libido de las personas. Durante el ayuno, la fatiga puede limitar la actividad sexual antes de la ruptura del ayuno.
Durante el ramadán, puede ser difícil tener ganas de pensar en sexo después de un día de ayuno, que provoca mucha fatiga, mucho agotamiento. Y esto es aún más así si la gestión de las tareas cotidianas la lleva solo un miembro de la pareja.
Asimismo, se puede constatar que la abstinencia sexual y el hambre pueden provocar irritabilidad. Esto puede aumentar las disputas de pareja, la falta de comprensión y grandes problemas de comunicación.
La sexualidad musulmana varía según la personalidad, la comunicación y el hogar de cada quien.
Ayuno y sexualidad plena
Aunque la sexualidad está prohibida durante el ayuno desde el amanecer hasta el atardecer, no está prohibida después de la ruptura del ayuno. En efecto, todos los acercamientos son posibles las noches de Ramadán, pero para ello, la puesta en condición es de extrema importancia.
Las mujeres, a menudo atrapadas en la cocina, gestionan a los niños y la vajilla, a menudo sin ayuda del cónyuge. Si el marido desea a su esposa, su dificultad para crear un ambiente propicio complica su intimidad.
Atención: una relación sexual con penetración sin consentimiento explícito de la mujer es una violación conyugal.
La carga mental también altera significativamente la libido, y es por esta razón que, con mucha frecuencia, las mujeres tienen menos deseo sexual que los hombres, ¡simplemente porque tienen más carga mental! Una repartición equilibrada de las tareas del hogar favorece la apertura a la intimidad.
Asimismo, los gestos afectivos no están prohibidos durante el ayuno, ¡siempre que estos no generen excitación! Los gestos afectivos son cruciales durante el Ramadán para expresar el amor y el reconocimiento.
El afecto trasciende el sexo, ofreciendo la oportunidad de manifestar ternura y amor de otra manera. Cohesión, ayuda mutua y comunicación amable reducen las tensiones y reavivan la armonía de la pareja.
Por último, una buena alimentación y una buena hidratación permitirán tener más energía y menos fatiga. Hay que evitar entonces la comida demasiado azucarada y grasa a la hora de romper el ayuno, para evitar las sensaciones de pesadez, fatiga e hinchazón. Comer sanamente, con complementos si es necesario, mantiene la salud y la libido.
Aprovechar esta privación espiritual para cultivar la ausencia con plena consciencia
Favorecer la ausencia para recuperar la conexión con el marido, redescubrir nuestras sensaciones corporales.
El Ramadán: ocasión espiritual de crecimiento, de intimidad y de cambios en la práctica religiosa conyugal.
Es el momento de tomar conciencia de nuevo del cuerpo del otro, del deseo del otro, de los sentimientos que se tienen por el otro. ¿Por qué no reencontrarse cada noche con una nueva acción en pareja por realizar, y esto sin penetración?
No importa la actividad, valoren su pareja compartiéndola y reforzando su complicidad.
7 consejos de salud para potenciar tu libido y optimizar la sexualidad durante el ramadán
Aquí tienes 15 ideas de ejemplo, que puedes retomar, modificar, y puedes añadir las tuyas:
- Hacer un juego en pareja
- Darse un masaje vestidos
- Darse un masaje desnudos
- Pasar un largo momento solo besándose de formas diferentes
- Estimular ciertas zonas erógenas
- Salir a dar un paseo (¡en plena naturaleza si pueden sería ideal!)
- Frotarse sexo contra sexo
- Ir a un restaurante en pareja
- Pasar un largo momento haciéndose mimos
- Practicar sexo oral
- Hacer una noche de película y golosinas
- Deslizar el pene entre los glúteos o los senos
- Hablar de sexo toda la noche
El ayuno no implica la ausencia de afecto; el bienestar de la pareja merece atención y cuidado. Ramadán: mes de acciones caritativas y de solidaridad, reforzando los lazos con los seres queridos y los necesitados.
Una sonrisa, una palabra dulce, tareas compartidas... Pequeños gestos con grandes efectos. Hacer el bien alrededor nos permite forzosamente un buen retorno, ¿no?.
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Redactado por @sens.u.elles para secretsdegeishaa.com