La libido
Share
La libido es el término que designa las ganas, el deseo sexual… Es lo que representa esa pequeña emoción cosquilleante que de repente te da ganas de hacer el amor, de satisfacer una necesidad repentina, y esto puede surgir en distintos contextos. Por supuesto, la libido concierne a todas las personas sin importar su sexo.
El deseo sexual es sano y totalmente normal y puede aparecer incluso si el contexto no es propicio para la excitación; también puede surgir aunque nunca hayamos tenido una relación sexual.
Esta excitación puede surgir también en momentos que pueden parecer inapropiados; como en la oficina, en el deporte, durante una clase, aunque el momento no se preste en absoluto a ello, y eso no nos convierte en absoluto en pervertidos.as u obsesionados.as.
Pero también puede ausentarse cuando hubiéramos preferido que nos hiciera cosquillas, sobre todo cuando estamos en pareja en un momento íntimo, y sin embargo el efecto burning no está presente. ¡Esto no significa que seamos frígidas!
La libido depende de muchísimos factores externos
El ritmo de vida, el estado de salud, el periodo del ciclo femenino, el hecho de tomar o no ciertos medicamentos y tratamientos hormonales (sí sí, la píldora forma parte de ello).
Los grandes acontecimientos de la vida, como el duelo, los distintos traumas, el estrés, la falta de autoestima, la pérdida de un empleo, también van a influir en la libido como inhibidores. Y por último, por supuesto, la calidad de la relación de nuestra pareja y nuestra complicidad íntima es también uno de los factores clave.
Así pues, no hay secreto, la libido es totalmente el resultado de tu bienestar físico, emocional y relacional. Cuanto más agotador y/o insatisfactorio sea tu ritmo de vida, menos se liberará tu cerebro de forma natural de su estrés y, por tanto, más inhibirá la activación de la zona del cerebro responsable del deseo sexual.
Cuanto más difícil sea la comunicación dentro de tu pareja, más habrá cosas persistentes sin decir y evidentemente más dificultades tendrás para sentirte deseado.a y, por tanto, para desear al otro.
Todos estos factores combinados crean un clima de frustración y de malas emociones, una falta de satisfacción cotidiana, una falta de confianza en una misma y, a veces, una desvalorización. En resumen, nada que pueda acoger favorablemente las ganas sexuales.
Pero, a la inversa, cuando hablamos de libido, también podemos hablar de los impulsos.
Aquí estamos en el efecto contrario a la inhibición del deseo: el cuerpo se siente invadido por una energía potente de ganas sexuales, por una necesidad de colmar una fuente insostenible de excitación, a menudo involuntaria, y que traduce el deseo de pasar a la acción y de saciar un apetito insoportable.
Estos impulsos pueden surgir en ciertos momentos de nuestro ciclo, pero también por carencia, ya que esta crea la necesidad y así alimenta la libido.
Además, es natural que una persona que tiene menos relaciones sexuales que otra sienta más impulso que ella.
Pregunta existencial: ¿cómo hacer para tener ganas cuando estamos en pareja y olvidar nuestros impulsos cuando no lo estamos?
La naturaleza nos ha dotado de algunos estimulantes para ayudarnos a despertar nuestra libido.
Por eso te proponemos una selección de productos para tu libido, para ella y él.
Para la pareja:
La Maca será tu mejor aliada para el despertar de tu deseo, pero también para un mejor rendimiento físico. La Maca disminuye la fatiga, estimula la mente, actúa sobre la vitalidad y la fertilidad.
Para vosotras, señoras:
Te proponemos una cura de 2 meses compuesta de múltiples principios activos reconocidos por sus propiedades afrodisiacas y sus efectos sobre la resistencia física.
También te proponemos una bebida Hotshot, que reúne en una sola bebida todas las propiedades necesarias para el despertar del deseo, de la energía sexual y el equilibrio femenino.
Todos los productos que te proponemos están compuestos de ingredientes naturales, porque nos encanta la idea de poner la naturaleza al servicio de tu sexualidad.
Sin embargo, es importante mantener paralelamente una alimentación sana. Además, se necesita una buena dosis de comunicación en la pareja, pero también confianza y autoestima.
Poner en el centro un pensamiento para una misma y su bienestar, su placer, y volver a preguntarse qué es lo que realmente queremos para comunicarlo mejor.
Por otra parte, para estimular las ganas es bueno cultivar la carencia; pasar algunos días sin relaciones sexuales, o incluso pasar algunos días sin la pareja, puede permitir que la pareja disfrute de un reencuentro de lo más picante. También es bueno cambiar a veces vuestros hábitos sexuales para dar un nuevo impulso a vuestras ganas (lugar, posiciones, accesorios, contexto, atuendos...).
Ciertos deportes como la natación, el cardio, el pilates, el yoga, la musculación, practicados sin excesos, van a permitir la liberación de endorfinas y la producción de testosterona, lo cual es un verdadero potenciador de la libido.
En cuanto a los impulsos no deseados
Se trata, en un primer momento, de un trabajo de comprensión y de aceptación de estos, de saber que el instinto primario del ser humano es reproducirse y que sin esos deseos naturales ningún ser hubiera querido reproducirse.
La libido no es desagradable de vivir, es signo de la plena salud de la que disponemos. Aceptemos así la manera en que interactúa con nosotras, es una fuente de energía potente y fascinante.
Para hacer más llevadera la espera, puedes ocupar tu mente con el deporte, con actividades, tratando de llenar el vacío con cosas productivas. Pero también es la ocasión de informarte, de formarte. Aprende a comprender tu cuerpo y a escuchar lo que te comunica.