L'amour à l'aveugle... | Secrets De Geishaa

El amor a ciegas...

¿Alguna vez has probado a hacer el amor con los ojos vendados?

Suponemos que cuando te decimos «hacer el amor con los ojos vendados» ya intuyes a dónde queremos llegar, pero también suponemos que te gusta conocer todos los detalles de los que no se habla lo suficiente. Así que te lo vamos a explicar todo, con los detalles más secretos, para inspirarte y que nunca te falten ideas.

Vendarse los ojos, para introducir una novedad con ligereza…

Con él, te vas a hacer con un antifaz, por qué no con accesorios adicionales (te haremos algunas sugerencias más abajo), ¡y la partida puede empezar!

Es cosa vuestra elegir quién llevará los ojos vendados; esa persona se entregará a quien tenga los ojos descubiertos. Es el momento de aumentar el sentimiento de confianza y de dejarse guiar por completo, pero también de estar a merced de su ser querido.

Para ilustrar mejor lo que decimos, imaginaremos que eres tú quien lleva los ojos vendados:

Una nota perfumada, una música suave de fondo, estás totalmente desnuda, relajada, con la mente libre de todo pensamiento salvo el del instante, y tu cuerpo se convierte en el objeto de experimentación de placeres.

Algunas caricias sobre tu cuerpo, simples, suaves, delicadas. Nada os apremia hacia las zonas genitales; tomaos el tiempo de observar, sentir, explorar, descubrir todo ese espacio que tiene tanto que ofreceros.

No descuidemos ninguna zona, cada una tiene un secreto que revelarnos, una nota sensacional un poco más profunda que otra.

La suavidad de sus caricias se transforma en una manipulación de los puntos estratégicos de tu cuerpo, movimientos para hacerte sentir bien. Un masaje, un beso y un susurro al oído.

No dudarás en dejarte guiar por los movimientos de tu pareja siendo expresiva respecto a lo que sientes, o bien, en guiar a tu pareja sobre cómo te gustaría que deslizara sus manos sobre tu piel.

Pasemos a las zonas más íntimas de tu cuerpo, algunas caricias a nivel del pecho, el vientre y el bajo vientre, avanzando suavemente hacia el pubis. Caricias delicadas que se orientan progresivamente hacia más ardor según vuestras preferencias.

Tu pecho puede estimularse con diferentes movimientos; tomándolo con la mano entera y amasándolo ligeramente según tus ganas, puede ser estimulado con las caricias de sus dedos, y algunos roces de su lengua… Y por último, con la aplicación de un gel estimulante en tus pezones!

Todo esto te permitirá aprovechar al máximo el poder erógeno de tu pecho.

Tengamos bien presente que mientras disfrutas de este intenso momento de exploración erótica, tus ojos siguen vendados.

Continuemos…

Unas gotas de aceite de masaje comestible sobre el vientre, para masajearte con el calor de su lengua, su lengua que baja delicadamente hasta llegar a tu pubis.

El aroma del gel lubricante le hace palpitar las papilas, y resulta tan placentero que pasear por tu clítoris se vuelve adictivo.

Sin tardanza disfrutas de placer con una sensación que te invade y te habita; no, todavía no es el orgasmo, y sin embargo tu respiración se acelera incluso más que la suya, la de él, que se acopla a tu ritmo.

Antes de que llegues al orgasmo, él posará sus manos sobre tu cuerpo húmedo de placer, acariciará tu piel, y la tensión que sube termina por calmarse. Te lleva al centro de la habitación, te acurrucas contra él, vuestros cuerpos desnudos se abrazan y se entrelazan, el calor del amor y del ardor de vuestros dos cuerpos.

Tus manos se agitan sin control sobre su cuerpo, y entonces rozan su sexo, su sexo que no puedes ver pero que ya sientes bien dispuesto. Al agarrarlo, te invade el deseo de sentirte llena de él, las ganas de formar un solo cuerpo.

Cada presión interna ejercida por este anclaje es aún más intensa que de costumbre. No percibes nada visualmente, pero todo tu ser está más que nunca centrado en lo que ocurre dentro de ti.

Cuerpos y corazones se agitan al mismo ritmo y crean una fusión; es la magia de un placer inagotable y sin fin.

¿Qué accesorios asociar a mi inmersión?

Para esta inmersión de sexo a ciegas, te sugerimos algunos pequeños productos que puedes introducir para disfrutar de cada sensación de manera aún más intensa:

💥 Un plumero para variar las caricias

💥 Un gel para estimular los pezones

💥 Un aceite de masaje comestible para dar un toque goloso a vuestro momento de relax

💥 Un lubricante comestible para aportar suavidad al sexo oral


Qué permite el amor con los ojos vendados:

El amor con los ojos vendados permite variar los placeres, centrarse aún más en cada caricia, cada sensación, cada movimiento. Esto permite desarrollar aún mejor los demás sentidos, oler más intensamente los perfumes, sentir más profundamente los escalofríos, la intensidad del placer que procuran los gestos, los movimientos, la escucha más intensa y profunda de los gemidos y de la respiración.

Esta práctica aumenta la confianza mutua de la pareja; permite, si os apetece, entregaros a un juego de sumisión. También permite a quien lleva los ojos vendados disfrutar del momento en total inmersión, y a quien ve, controlar el placer del otro mientras se deja guiar por cada señal de placer.


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