Lactancia: Mi experiencia entre las tomas, mi feminidad y mi sexualidad
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Hoy hablamos de la experiencia de la lactancia y su relación con la feminidad y la sexualidad. Amamantar es una elección, una oportunidad que permite crear una proximidad única con el hijo o hija y poder ofrecerle los numerosos beneficios de la leche materna.
Pero ¿qué pasa con nuestra relación con nosotras mismas y con él? ¿Qué sucede cuando el pecho, que hasta entonces tenía una dimensión erotizada, se vuelve de repente puramente funcional y nutricio? ¿Se ve afectada nuestra feminidad y nuestra capacidad de erotizar nuestro cuerpo?
¿Podemos notar cambios en nuestra sexualidad? Nuestra visión del cuerpo, o la visión de él... ¿La visión del pecho nutricio obstaculiza la excitación de la pareja, o al contrario, la refuerza?
¿Qué pasa con el placer por estimulación del pecho? Ante las subidas de leche durante las relaciones, ¿cuáles son las diferentes reacciones de las parejas?
Para la redacción de este artículo me he apoyado en los testimonios de 7 mujeres, así como en una encuesta de unas 400 participantes.
Para empezar, aquí tienes algunas cifras que resumen lo que sienten y viven las mujeres respecto a su lactancia:
Todo es cuestión de punto de vista
Algunas mujeres tenderán a reducir este nuevo pecho, ahora capaz de alimentar, únicamente a su función nutricia, mientras que otras conseguirán disociar sus dos funciones.
Para el bienestar íntimo es importante lograr esta disociación, porque el pecho no pierde su erotismo por el hecho de amamantar. El error sería pensar que las funciones del cuerpo son fijas y «exclusivas». Sin embargo, nuestro cuerpo está maravillosamente hecho, es modulable. Cada parte del cuerpo puede servir tanto para algo cotidiano y funcional como, en otro contexto, ser erotizada. ¡Lo mismo ocurre con tu pecho!
Así que, todo es cuestión de contexto:
Es el caso, por ejemplo, de la boca, que nos permite alimentarnos y que también puede ser erotizada. Establecer esta comparación puede ayudarte a comprender mejor las distintas facetas de tu cuerpo y a jugar con todas esas vertientes. Y para ayudarte, puedes intentar erotizar al máximo tu espacio para crear un ambiente de excitación palpable. ¡Cuanto más inmersa estés en una atmósfera propicia a la excitación, más pensarás en el poder erótico de tu cuerpo!
Las subidas de leche durante las relaciones
La subida de leche durante una relación sexual es algo frecuente; de hecho, durante la excitación, la estimulación del pecho o el orgasmo, el pecho puede producir un chorro de leche. Es una reacción totalmente normal y natural, aunque un poco impresionante al principio.
La subida de leche se produce con la liberación de oxitocina, la hormona del apego, que se libera cuando el bebé se pone al pecho, durante el contacto piel con piel, ¡pero también cuando se hace el amor!
Así que no hay que preocuparse ni sentirse incomoda, todo lo contrario: hay que observar con orgullo el poder de este cuerpo que reacciona a las sensaciones de placer, erotismo y afecto...
¡La sexualidad y la erotización del pecho tienen, por tanto, muchos aspectos positivos!
· El placer, la estimulación y el orgasmo ayudan a potenciar la lactancia,
· Que la pareja masajee los pechos permite aliviar posibles congestiones, potencia la lactancia y nos permite familiarizarnos poco a poco con la erotización de este nuevo cuerpo.
¡Todo el mundo sale ganando!
Pero evidentemente, si te sientes realmente incómoda por estas pérdidas de leche, puedes perfectamente llevar un sujetador durante la relación sexual con discos de lactancia. El objetivo es entender que es normal, ¡pero no debes sentirte obligada a disfrutarlo!
Lactancia y sensibilidad
Para algunas mujeres, el trabajo de erotización del pecho es más complicado debido al dolor, las grietas y las congestiones. Al estar el pecho más sensible de lo habitual, puede ser muy difícil dejar que la pareja juegue con él. Esta alta sensibilidad puede ser puntual, pero también puede producirse con frecuencia.
Para otras mujeres, por el contrario, el placer y las sensaciones son aún más intensos: adoran que las acaricien y les resulta terriblemente excitante. De hecho, algunas cuentan que durante la lactancia sentían más placer ligado a la estimulación del pecho que antes.
«En cuanto a sensaciones, ahora me excito más fácilmente cuando mi marido me estimula el pecho, que antes de la lactancia»
Y por último, también existen casos en los que, incluso sin dolor, la excitación tras la estimulación del pecho ya no aparece; esto puede ser psicológico e inconscientemente ligado a la imagen nutricia. De hecho, el 60% de las mujeres que respondieron a la encuesta dicen que les costó conciliar la estimulación de su pecho con la lactancia.
En los testimonios recibidos, algunas mujeres se mostraban reticentes a la succión erótica de su pecho por parte de la pareja. Pueden sacralizar su pecho y hacerlo exclusivo del bebé, hasta el punto de no lograr erotizarlo.
También pueden simplemente limitar las prácticas sin tener ningún problema en erotizar su pecho.
La visión de la pareja
Cada hombre es diferente, por lo que se puede encontrar una pluralidad de reacciones por parte de las parejas. Entre las mujeres entrevistadas, algunas contó que su pareja no tenía ningún problema en erotizar su cuerpo y encontraba su pecho muy excitante, sobre todo porque este tenía más volumen y más forma.
«A mi marido el hecho de que también sirva para alimentar a sus hijos no le molesta en absoluto, diría que al contrario, dado que mi pecho es más grande y más «sostenido», le excita más.»
En cuanto a las subidas de leche durante la relación sexual, muchos hombres no se sentían molestos por las pérdidas y no se privában de estimular los pezones con la lengua. El 28% de las mujeres entrevistadas respondió que su pareja seguía succionando su pecho mientras eran madres lactantes.
Sin embargo, para algunos hombres, el pecho es exclusivo del bebé durante la lactancia, por lo que se negarán a estimular el pecho de su pareja considerando que «ya no les pertenece».
¿Tiene la lactancia consecuencias en el aspecto del pecho?
En general, se elija amamantar o no, el pecho se modifica y se estirará para llenarse de leche. Por lo tanto, es normal que, sea cual sea la elección que hagamos respecto a la lactancia, nuestro pecho se modifique y se marque con algunas estrías. Es posible prevenir las estrías hidratando el pecho; sin embargo, no hay que culpabilizarse si aparecen, porque las estrías son naturales y no somos responsables de ellas. El hecho de hidratarse no garantiza que no aparezcan.
Casos particulares: ¿puedo amamantar si...?
· ¿Me he sometido a un aumento (con prótesis) o a una reducción mamaria?
La lactancia sigue siendo posible siempre que los conductos galactóforos no hayan sido seccionados.
· Tengo pezones planos o invertidos,
El pezón puede desarrollarse y salir gracias a las numerosas estimulaciones. También se puede intentar hacerlo sobresalir una misma o usando una pera que estira el pezón delicadamente.
Una lactancia que reconcilia con el cuerpo
Entre las participantes, el 70% afirma que su visión de su cuerpo y de su pecho ha cambiado tras la lactancia, y esta visión es más bien positiva, ¡ya que el 67% se siente aún más mujer desde su lactancia!
Para algunas mujeres, la lactancia ha sido un factor de reconciliación con su cuerpo. En los testimonios recibidos, algunas explican que han logrado apreciar su pecho una vez que han amamantado, cuando antes no lo apreciaban.
Algunas se sienten más sexys gracias al volumen ganado, otras sienten un vínculo real con su hijo o hija a través de la lactancia, que les permite ver su pecho como poseedor de un enorme poder, una fuente nutricia poderosa, porque el hecho de dar la vida y luego alimentar con nuestro cuerpo es algo que puede ser extremadamente placentero.
«¡Mi pecho lo quiero cada vez más! Tengo la impresión de haberlo «menospreciado» tantos años por su tamaño, cuando me ha dado una de las experiencias más bonitas de la vida. Pensar que alimentas a tu hijo tú misma es increíble.»
Complejos que obstaculizan tanto el pecho «sensual» como el pecho «nutricio»
Por desgracia, en algunos casos es más difícil superar los propios complejos, y estos pueden ser un obstáculo tanto durante nuestras relaciones sexuales como durante nuestra lactancia.
No amar el propio pecho y tener una relación muy mala con el propio cuerpo puede bloquearnos en nuestros contactos físicos. Cuando no confiamos en nosotras mismas, podemos no confiar en el poder de nuestro cuerpo. En efecto, el rechazo de una parte de nuestro cuerpo nos impide aprovecharla plenamente y, por tanto, puede generar más dificultades tanto en el marco de la sexualidad como en el de la lactancia.
Para poder amamantar, también hay que tener en cuenta el aspecto psicológico, y cuando rechazamos profundamente nuestro pecho, puede ser más difícil apropiárnoslo y convertirlo en un medio para alimentar a nuestro hijo.
Así pues, es importante trabajar en uno mismo para aprender a amar nuestro pecho y poder aprovechar plenamente su potencial. Intentar desprenderse de la apariencia cuando ahí es donde se sitúa el bloqueo, y apreciar su naturaleza profunda. El cuerpo cambia a lo largo de nuestra vida, está en constante evolución y adaptación. Hay que estar orgullosas de lo que puede lograr y darse cuenta de cuánta fuerza encierra.
Redactado por @sens.u.elles para Secretsdegeishaa.com